A vueltas con el teletrabajo

Publicado el 3 de marzo de 2013 a las 20:15


A raíz del reciente anuncio de Yahoo de que en lo sucesivo sus empleados no podrán teletrabajar me llega la siguiente tira cómica que refleja perfectamente (grande Dilbert, como siempre) la problemática asociada a la adopción de esta modalidad de trabajo: la ausencia de criterio a la hora de identificar las tareas y personas susceptibles de sumarse a ella, la falta de mecanismos objetivos necesarios para supervisar la actividad y productividad del teletrabajador, la desconfianza de los superiores hacia el teletrabajador y los eventuales abusos del empleado ante la falta de dicho control.

dilbert-teletrabajo

Después de muchos años trabajando en una compañía pionera en este campo; de haber tenido la oportunidad de participar en varios proyectos de evaluación y sistematización de los procesos de trabajo asociados a esta modalidad; de haber gestionado equipos en los que buena parte de sus integrantes teletrabajaban y de haber colaborado de modo continuo con equipos y personas que se habían acogido al teletrabajo; después de todo ello, mi visión sobre el teletrabajo tiene muchos claroscuros: estoy plenamente convencido de sus bondades, tanto para la empresa como para el empleado, pero al mismo tiempo la experiencia me ha enseñado que su correcta implantación no es ni mucho menos trivial.

No todas las actividades son susceptibles de desarrollarse adecuadamente desde el domicilio y no siempre se dispone de las herramientas necesarias para desarrollar dicha actividad remotamente. Tampoco es fácil definir e implementar los mecanismos de supervisión adecuados. El factor personal es esencial: no todo el mundo está preparado ni tiene la suficiente disciplina para teletrabajar. Y como para los responsables de equipo no siempre es fácil justificar por qué a un empleado se le autoriza a teletrabajar y a su compañero no, se cae con frecuencia en el error de la generalización, en ese café para todos que tanto daño hace en cualquier ámbito.

En definitiva, contar con un marco de teletrabajo adecuado requiere de un esfuerzo y una labor de análisis que no siempre se desarrolla adecuadamente. Y sin ese ejercicio previo se tienen muchas papeletas para fracasar, como he podido comprobar en primera persona: he vivido en mis carnes situaciones surrealistas. He visto abusos de libro. Y he comprobado como en ocasiones son los buenos, los justos, quienes pagan por pecadores y ven como se les retira la posibilidad de teletrabajar por no haberse hecho bien las cosas.

Pero cuando funciona, funciona muy bien. Con las actividades, herramientas y personas adecuadas el teletrabajo proporciona beneficios muy relevantes tanto a la empresa como al empleado y es por ello por lo que estoy convencido de que el teletrabajo ha llegado para quedarse. Aunque todavía nos quede mucho que aprender en relación a cómo ponerlo en práctica.