Sabiduría de la masa: concepto y un par de ejemplos

Publicado el 12 de noviembre de 2011 a las 22:26

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Internet, las redes sociales y ese mundo que hemos dado en llamar web 2.0 han impulsado de manera muy significativa una amplia variedad de entornos colaborativos en red; todos tenemos en mente ejemplos de ello (wikipedia, plataformas de software libre, etc.) La extracción y consolidación del conocimiento de colectivos viene a sumarse a esta tendencia: en este contexto cabe hablar de la sabiduría de la masa como

el proceso de resolución de un problema dado a partir de la opinión de una grupo de individuos independientes, no sesgado y con un cierto conocimiento sobre la materia en cuestión (pudiendo englobar, según el caso, desde un grupo de investigadores al público en general) en lugar de a partir de la opinión de un experto en la materia.

Se entenderá mejor con algún ejemplo próximo: el profesor del IESE Miguel A. Ariño, por ejemplo, proponía en días pasados desde su blog un ejercicio colaborativo dirigido a predecir los resultados de las próximas elecciones generales. En él se invitaba a todo aquel que quisiera participar en la prueba a dar su propia previsión acerca de los resultados de la votación. Ariño ha publicado recientemente los resultados del experimento, que reproduzco a continuación:

El profesor Ariño incluso plantea la posibilidad de que este tipo de análisis pueda sustituir a los tradicionales estudios de mercado, como pueda ser el popular barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas del que todos hemos oído hablar. Precisamente el CIS publicaba también hace unos días su análisis preelectoral para las generales del 20N, cuyos resultados también reproduzco:

Ambas estimaciones son lo suficientemente diferentes (a excepción, curiosamente, del porcentaje de voto atribuido al Partido Popular) como para plantearnos un curioso ejercicio comparativo una vez tengamos en nuestro poder los resultados de la votación.

El propio profesor Ariño ya realizó el año pasado dos ejercicios en la misma línea, obteniendo resultados dispares: no consiguió predecir el resultado del clásico Barcelona-Real Madrid pero obtuvo resultados francamente positivos a la hora de anticipar la clasificación final del campeonato de Liga. Achacó entonces a la aleatoriedad subyacente en un episodio aislado como puede ser un único partido el mal resultado obtenido. Cabría responder que predecir el resultado del campeonato del año pasado quizá tampoco era una tarea de gran dificultad 😉

Otra interesante propuesta basada en el mismo principio de la sabiduría de la masa es Pronóstico-Quiniela, una iniciativa de Cierzo Development ; a partir de los pronósticos de todos los usuarios de la plataforma trata de predecir los resultados futbolísticos de cada jornada. Fui usuario de la misma durante una temporada al poco de su lanzamiento y mi valoración global es positiva. Echadle un ojo si sois futboleros, aunque tampoco esperéis milagros.

Obviando pruebas o experiementos más ó menos curiosos, lo cierto es que la sabiduría de la masa es ya una técnica habitual en el mundo de la empresa. Yo mismo he tenido la oportunidad, desde mi anterior posición de responsable de investigación de mercados en Telefónica España, de liderar proyectos de evaluación temprana de conceptos e ideas para el desarrollo de nuevos productos y servicios a partir de esta aproximación. Y la cosa funciona. No es un ejercicio tan simple como el que plantea el profesor Ariño; el enfoque metodológico de hecho es tan riguroso como el propio de la investigación tradicional, fundamentalmente a la hora de configurar el grupo individuos participante, si bien ofrece claros beneficios en términos de coste y rapidez de ejecución.

Concluyo con una lectura recomendable para aquellos interesados en profundizar en la materia: The Wisdom of Crowds de James Surowiecki.

Update: A la vista de los resultados del 20N parece que la investigación de mercados tradicional todavía tiene cabida 🙂 Un poco más en serio, el experimento del profesor Ariño adolecía de una de las condiciones básicas que establecíamos: el que el colectivo de individuos que opina no esté sesgado. Como sabemos, el profesor imparte clase en el IESE y es razonable pensar que buena parte de los visitantes de su blog sean o hayan sido alumnos de dicha institución, lo que introduce un sesgo notable en la configuración de la muestra. De hecho, probablemente contar con un grupo que razonablemente no presente sesgo alguno sea el factor más complicado a la hora de articular un proceso de sabiduría colectiva.